martes, 4 de mayo de 2010

Cinco años más tarde...

Hace 5 años por estas fechas, mi vida dio un giro de 180º. Como suele pasar, es algo en cierta medida inesperado y que al acontecer te hace pensar que el mundo se acaba o deja de tener sentido. Y es cierto, dejó de tener sentido tal y como lo conocía.

Hace 5 años decidí dejar un trabajo en el que estaba desde hacía 6 años. Un trabajo fijo en el que aunque no pagaban bien, tampoco era mal sueldo para lo que suelen pagar en un puesto similar. Algunos pensaron que estaba loca haciendo algo así.

Hace 5 años, cuando iba a decir que dejaba el trabajo, tuve un accidente de coche en la autopista. Algunos creyeron que volvería a tener miedo a conducir, pero esa misma tarde después de alguna que otra lágrima y de un dolor cervical, volví a coger mi mal herido coche para llevarlo al taller.

Hace 5 años, una semana después de mi accidente, la persona con la que compartía mi vida desde hacía 3 años, me decía que no quería seguir conmigo y me dejaba. Algunos ni me creían cuando lo supieron y muchos pensaron que me iba a hundir e iba a volver a con las orejas agachadas suplicando mi trabajo de vuelta.

Hace 5 años, el mundo se me hizo un poco cuesta arriba, tomé un tiempo para poner mis ideas en orden, solventar ese batiburrillo de sentimientos contradictorios que tenía en mi corazón y en mi cabeza y simplemente, asimilar todo lo sucedido.

Hoy, 5 años más tarde, puedo decir que conseguí un trabajo mucho mejor que me ha permitido aprender un nuevo idioma, viajar, conocer nuevas culturas, etc.. Un trabajo que ahora cuatro años y pico más tarde me sigue aportando cada día nuevos retos y también mucho trabajo, no lo voy a negar.

Hoy, 5 años más tarde, me planteo cambiar de coche. Mi compañero de fatigas está ya muy viejito y parece que no va a poder acompañarme mucho más tiempo.

Hoy, 5 años más tarde, he tenido la oportunidad de que mi corazón haya encontrado amores preciosos con mucho que decirme y mucho para quererme. Buenas parejas, amigos y amantes. A veces "todo en uno".

Hoy, después de tantas cosas vividas, puedo decir que esos 180º me pusieron en el camino correcto para crecer como persona, aprender a asimilar las cosas que la vida nos trae, vivir tomando las riendas de mi vida, tomando las decisiones que he creído más acertadas, viajado a lugares preciosos a veces acompañada y otras veces por mi cuenta, disfrutando de cada momento tal y como diría Sinatra "he amado, he reído y llorado. Tuve malas experiencias, me tocó perder. Y ahora que las lágrimas ceden, encuentro tan divertido pensar que hice todo eso, permítame decir, sin timidez... yo si lo hice A MI MANERA"


Firma final

lunes, 26 de abril de 2010

Me abrazas?

Hoy necesito un abrazo. No uno cualquiera. Hoy necesito EL abrazo. Ese que te destartala. El que te deja sin aliento. El que reconforta. El que deseo. Hoy quiero arrumacos. Hoy quiero besos. Hoy te quiero a tí.




Firma final

miércoles, 24 de marzo de 2010

Sin tí....

No sé si es la abstinencia de chocolate, el síndrome premenstrual o simplemente que necesito un abrazo, pero el caso es que las horas pasan y yo sigo sin poder dormir. Tengo en la cabeza un montón de cosas que me gustaría compartir contigo. Contarte como me siento con lo nuevo que me trae la vida. Con los muros con los que me encuentro y que tan difíciles resultan a veces. Decirte que echo en falta tus abrazos y como tus manos ásperas de tanto trabajar la madera, me apartaban el pelo de la cara. Incluso sé que secarías mas de una de mis lágrimas,ya sabes lo llorona que siempre he sido. Estoy convencida de que siempre tendrías la palabra adecuada para cada una de esas situaciones. Que sabrías sacarme una sonrisa como solo tú lo hacías. Adivino, que ahora que soy adulta, seríamos cómplices de muchas travesuras e incluso de mis historias de amor y desamores. No pararíamos de reír mientras abríamos las almendras con aquel martillo que no me dejabas coger de tu mesa de trabajo. Aquellos nudos marineros que tantas veces me repetiste, hoy serían fuente de muchas de mis ideas creativas. Cada Sábado te acompañaría a comprar aquellos bollos de leche que yo comía solo porque tú los traías. Ahora escribiría tus historias de marino, para nunca olvidarlas y guardarlas como un tesoro. Te contaría lo feliz que estoy con mi pitanguera y discutiríamos eso de que no se debe regar estando descalzo. Pelearíamos incluso por eso. Tantas cosas que hacer juntos y cuánto te echo de menos. Te quiero abuelo.

Firma final

domingo, 21 de marzo de 2010

Bésame dulcemente valiente.


Anteriormente ya había notado algo pero fue justo en aquel momento, rodeada de esculturas de mármol y bronce cuando realmente me dí cuenta. La estancia era fría. Como la de cualquier museo o sala de exposiciones. Pero yo sentía calor, me ruborizaba cuando me pillaba mirándole. Era una sensación extraña que me decía, "arriésgate, no hay nada que perder" pero al final siempre aparecía esa cobardía que me frenaba para finalmente no hacerlo.

Hoy leí una frase que automáticamente situé en mi mente y que cobró el sentido que yo quise darle. Bésame dúlcemente valiente. No lo dudé ni por un instante y, lo hice.
Firma final

jueves, 4 de febrero de 2010

Soledad.


(Del lat. solĭtas, -ātis).

1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
4. f. Tonada andaluza de carácter melancólico, en compás de tres por ocho.
5. f. Copla que se canta con esta música.
6. f. Danza que se baila con ella.

Y es así como me siento.

Firma final

jueves, 28 de enero de 2010

De la Sociedad de los poetas muertos - Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas...


Firma final

jueves, 7 de enero de 2010

Ya no recuerdo...


Hoy mientras venía conduciendo de camino a casa e iba repasando en mi cabeza las cosas que he hecho hoy y las conversaciones que he tenido, me he dado cuenta de algo que me ha puesto muy triste. No recuerdo como beso o incluso como me gusta más que me besen. Es decir, sé que me gusta que me besen en el cuello o en la espalda, pero a la hora de besar besar, no recuerdo si me gusta que me besen el labio inferior o el superior, si me gusta más con la boca abierta y que las lenguas se rocen o pequeños y dulces besos. No recuerdo si giro la cabeza a la derecha o a la izquierda. Si uso las manos para acariciar a mi chico o le toco la cara. Lo único que recuerdo es que me gusta.

Pero claro, ya partiendo de esta idea viene a mi cabeza que todo lo que nos gusta, lo que recordamos de forma entrañable en algún momento se desvanece. Es algo así como cuando fallece un familiar al que quieres con el alma. Al principio te acuerdas perfectamente de su cara, de su estatura y de sus gestos, pero con el paso del tiempo todo se difumina y cada vez es más difícil recordar cómo sonreía o qué cara tenía cuando se enfadaba.

¿Es o no es ésto muy triste?



Firma final