miércoles, 20 de junio de 2007

Cuentos Canarios grabados en piedra...

Éste es el título de una publicación que ha sacado el Gobierno de Canarias con el objetivo de inculcar a los peques y a la sociedad en general los valores de la igualdad de género, la cooperación, el respeto al medio ambiente, la amistad, la solidaridad, la integración y la comunicación. Siete cuentos, siete islas, siete historias y siete valores básicos para educar y aprender.

Las historias son las siguientes:
  1. Los menceyes sabios. Valor: La igualdad de género. Isla: Lanzarote.
  2. El cuerpo de Jonay. Valor: La cooperación. Isla: La Gomera.
  3. Una cadena de esperanza. Valor: Respeto al medio ambiente. Isla: El Hierro.
  4. Una amistad de miedo. Valor: La amistad. Isla: Tenerife.
  5. La abuela solidaria. Valor: La solidaridad. Isla: La Palma.
  6. Los juegos del caracol. Valor: La integración. Isla: Gran Canaria.
  7. Las hermanas consejeras. Valor: La comunicación. Isla: Fuerteventura.

Encontré este libreto con los cuentos en el lugar más inesperado y no sé si fue por eso o porqué razón, me han gustado tanto. Son cuentos muy sencillitos y ahí va el primero de ellos.....

Los menceyes sabios.

Idir y Fayna estaban al frente del archimenceyato del sur de Lanzarote. Todo funcionaba bien. Las labores comunes se repartían y cada persona tenía su función: las mujeres se encargaban de los huertos y del cuidado de los niños, mientras que los hombres se ocupaban de los animales e iban de caza.

Un buen día, todas las mujeres se acercaron hasta El Golfo, donde los menceyes solían estar, para explicarles su situación: durante ese año tendrían la cosecha más abundante de la historia y solas no podrían recogerla. Si no hacían algo, ¡perderían más de la mitad de la cosecha! Idir y Fayna, después de mucho pensar, dieron con la solución:

_ Tanto hombres como mujeres irán a los huertos, así la cosecha no se perderá. Los hombres reanudarán sus tareas propias después -dijeron.

Los hombres se negaron, pero Idir, mencey sabio y conciliador, decidió ser él mismo el primero en unirse a las mujeres. Los hombres, siguiente el ejemplo de su rey, comenzaron a ayudar y, trabajando hombres y mujeres juntos, consiguieron salvar la cosecha. Todos aprendieron la lección y entendieron que no existen trabajos sólo para hombres o para mujeres; que la capacidad para realizar un trabajo no está condicionada por el sexo, que con ganas y esfuerzo cualquiera puede realizar todo tipo de trabajo y que, trabajando unidos, todo sale mejor.

Desde entonces, podemos ver a los menceyes sabios desde El Golfo, en su acantilado, con sus caras rojas por el sol, esperando a que todos les visitan; que recuerden y respeten la gran verdad que un día quisieron enseñarnos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me Llamo Alfonfo E leido Estos Cuentos Uno De Mis Hijos Me Lo Trajo A Casa Tengo Una Web De Musica House Radios En Internet Etc Etc La Vicitan De Cualquier Parte De Este Planeta Y Pienso Poner Esto de la pajina 2 ala 15